Daniel Ortega: Su ascenso al poder, autoritarismo e ideología procubana

¿Cómo llegó Nicaragua al levantamiento de abril del 2018?, es una de las grandes interrogantes que este ensayo trata de arrojar luz a partir de la semblanza política de Daniel Ortega Saavedra…

Por  Carlos Castro Jo

Específicamente sobre su ascenso al poder, pensamiento y práctica en torno al tema de la democracia, el pacto, el totalitarismo, la libertad de expresión y derechos humanos.

Antes de 1979 [1]

Daniel absorbió el sandinismo y el antisomocismo desde niño. Humberto Ortega dice que su papá, Daniel Ortega Cerda, había sido un hombre rebelde toda su vida.  Él había simpatizado con Sandino cuando este estaba luchando contra la intervención de los Estados Unidos y hasta le había enviado una carta en la que le decía que se quería unir a su lucha.  Cuando Somoza asesinó a Sandino, el papá de Daniel publicó una carta de protesta y por eso Somoza lo encarceló.

Desde entonces, don Daniel fue antisomocista.  En los años sesenta, después del triunfo de Fidel Castro, don Daniel se salía al corredor de su casa a escuchar Radio Habana a todo volumen.  Era una forma de rebeldía y una manifestación de su antisomocismo.

Lo que Daniel seguramente no absorbió en su casa fueron los valores democráticos.  Como resultado de su aversión a los Estados Unidos por la intervención en Nicaragua, don Daniel simpatizó con Alemania en el conflicto entre la Alemania nazista y los países democráticos liberales como Estados Unidos e Inglaterra.

Según Humberto Ortega Saavedra, su papá “…relataba que en esa época, aún estaba fresco el recuerdo de la intervención norteamericana en nuestra patria, y que al inicio de la conflagración mundial existió simpatía de los nicaragüenses con los alemanes, porque estos enfrentaban a los “marines”.

[2] Estados Unidos, vale la pena recordar, entró tarde a la Segunda Guerra Mundial, entonces realmente no es solo al comienzo de la conflagración que don Daniel simpatizaba con Alemania.  No se sabe cuándo dejó de tener simpatía por la Alemania de Hitler.  A sus dos primeros hijos, que nacieron en esa época, les puso nombres alemanes, Sigfrido y Germania.

Daniel se integró a la lucha contra la dictadura somocista a los 15 años.  En 1960 ya andaba poniendo bombas en casas de somocistas y edificios gubernamentales y pertenecía a la Juventud Patriótica Nicaragüense.  Ese mismo año cayó preso por primera vez.

Al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) se integró en 1963.  Sus actividades en la organización consistían en asaltar bancos y participó por lo menos en un ajusticiamiento o asesinato, de uno de los más reconocidos torturadores del somocismo, Gonzalo Lacayo. [3]

El régimen somocista lo capturó en 1967 y lo acusó de haber asaltado la sucursal Kennedy del Banco de Londres.  En la cárcel, hubo ocasiones en que Daniel fue bien duro con algunos de sus compañeros, y Onofre Guevara lo acusa de no haber practicado el respeto y la tolerancia con algunos de ellos. [4]

Salió de la cárcel hasta en 1974, cuando un comando del FSLN asaltó la casa de un conocido somocista, Chema Castillo Quant.  Este estaba dando una fiesta a la que asistían importantes personalidades del somocismo cuando el FSLN se tomó la casa, secuestró a los somocistas y exigió, entre otras demandas, la liberación de los presos políticos a cambio de la liberación de los secuestrados.

Después de salir de la cárcel se integró a la lucha contra la dictadura como miembro de la Dirección Nacional (DN), que era el máximo organismo de dirección del FSLN.

 

La tesis que llevó al FSLN a la victoria contra la dictadura

Entre 1975 y 1976, el FSLN se dividió en tres tendencias, y este hecho vino a contribuir al ascenso de Daniel al poder.  Él fue uno de los proponentes y dirigentes de la tendencia Tercerista o Insurreccional del FSLN, que creía que si el FSLN se lanzaba a la insurrección, el pueblo se iba a unir a apoyarlo.  Esta fue la tesis que llevó al FSLN a la victoria contra la dictadura somocista y la tendencia Tercerista, por decirlo de alguna manera, fue la que salió hegemónica.

La estrategia Tercerista contemplaba, además, la alianza con sectores de la burguesía nicaragüense, lo que implicaba conversaciones y negociaciones con sus representantes y con presidentes latinoamericanos que no eran marxistas.  Daniel fue parte de estas iniciativas y se acostumbró a conversar y negociar con gente que no era marxista ni socialista.

Las otras dos tendencias creían que los Terceristas se estaban precipitando, y que el FSLN debería ser más fuerte antes de lanzarse a una insurrección porque si lo hacía antes de tiempo, la burguesía iba a salir ganando y desvirtuaría la revolución socialista y la convertiría en una revolución democrático-burguesa. La tendencia Guerra Popular Prolongada  (GPP) tenía en mente la experiencia china y cubana de una guerrilla que se desarrollaba en el campo y que terminaba arrasando a las fuerzas del somocismo en las ciudades.

No es que descartaba el trabajo en la ciudad, es que no le daba prioridad.  La tendencia Proletaria creía que había que hacer más trabajo en el sector urbano entre los obreros y los estudiantes, y creía que la GPP no le daba prioridad a estos sectores.  Los dirigentes de la GPP “expulsaron” del FSLN a las otras tendencias, pero las otras se siguieron llamando FSLN.

La división del FSLN contribuyó al ascenso de Daniel en los ochenta porque, en el proceso de la división, Tomás Borge, uno de los dirigentes de la GPP, tuvo una participación activa en la expulsión de los otros dirigentes, mientras que los otros miembros de la DN que llegaron vivos al triunfo de la Revolución fueron los expulsados o los que trataron de mediar o los que estaban aislados en la montaña. [5] Como vamos a ver más tarde, esto se convirtió en un obstáculo para el avance de Tomás, que era el miembro de la Dirección Nacional con mayor trayectoria en el FSLN y el que, por lo menos teóricamente, merecía el cargo más alto dentro del gobierno revolucionario.

No hay que descontar tampoco que Daniel contó con otro elemento importante: su hermano menor fue uno de los principales arquitectos de la insurrección y coordinó la ofensiva final, que se llevó a cabo entre junio y julio de 1979, desde el puesto de mando central, Palo Alto, que estaba en Costa Rica.  Humberto Ortega, que es un dirigente muy sagaz, contribuyó a que su hermano llegara a tener una posición importante en el gobierno revolucionario.

Daniel, por supuesto, tenía méritos propios, ya que era uno de los dirigentes de mayor trayectoria en el FSLN. Por eso estaba en la Dirección Nacional.

Todo estos elementos se sumaron para que Daniel lograra una de las posiciones más importantes en el gobierno revolucionario cuando el FSLN llegó al poder en 1979.

El FSLN obviamente no era una organización de ángeles y, como en todo grupo de seres humanos, había individuos con ambiciones de liderazgo o, por lo menos, con la necesidad de que se les reconociera su labor, su participación en la lucha, y se les diera su lugar. El FSLN por ser una organización político-militar, clandestina, no era una organización abierta, democrática, donde las bases elegían a los dirigentes.  No tenía tampoco criterios claros para designar a sus dirigentes.  Había criterios como trayectoria, militancia constante, capacidad, disciplina, pero se aplicaban con flexibilidad y hasta con un poco de arbitrariedad.

Por ejemplo, Luis Carrión, que entró al FSLN a comienzos de los años setenta, dice que él fue responsable de Tomás Borge, a pesar de la diferencia en trayectoria entre los dos.[6] A Carlos Fonseca, que había sido el máximo dirigente casi desde su fundación, Oscar Turcios, Pedro Aráuz y Eduardo Contreras le disputaban la dirigencia porque aquél no estaba en Nicaragua luchando contra la dictadura. No hay que asumir, entonces, que los militantes del FSLN eran solo revolucionarios dispuestos a darlo todo por la evolución.  Eran seres humanos con sus fortalezas y debilidades.  La lucha por sobresalir, por el poder, no les era ajena.

El marxismo cubano y soviético

En lo que respecta a la ideología, Humberto Ortega dice que ellos eran marxistas. [7]  Antes de 1979, en el FSLN había grupos de estudio pero eran más de adoctrinamiento sobre temas de marxismo y marxismo-leninismo.  El marxismo cubano y soviético, que es el que influenció a los miembros de la DN, era marxista-leninista.  La inmensa mayoría de los militantes sandinistas nunca pasaron de ese marxismo ortodoxo, acrítico, tipo Marta Harnecker, el de que si Fidel Castro lo dijo es cierto porque él es infalible.  No se estudiaba el pensamiento de Carlos Kautsky, León Trotsky, Eduardo Bernstein, Antonio Gramsci, Nicolás Bujarin, Rosa Luxemburgo, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Frantz Fanon, o la escuela de Fráncfort, y mucho menos el pensamiento liberal y republicano, o la filosofía política no marxista. [8]

Henry Ruiz y Edén Pastora, eran más famosos antes de los ochenta

El 19 de julio de 1979, Daniel Ortega no era el dirigente más importante del FSLN.  Dos de ellos estaban por encima de él en la jerarquía del FSLN: Tomás Borge y Víctor Tirado López.  Humberto Ortega Saavedra, su hermano, estaba prácticamente a su mismo nivel.  Otros dirigentes sandinistas, como Henry Ruiz y Edén Pastora, eran más famosos.  Cualquiera de ellos pudo haber sido el coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) que presidió el gobierno al triunfo de la Revolución.

Henry Ruiz, el legendario comandante Modesto, era el guerrillero más famoso antes del triunfo de la Revolución, por lo menos antes de que lo sobrepasara Edén Pastora después del asalto al Palacio Nacional en agosto de 1978.  En los años setenta, Modesto fue el sandinista de más alto rango en la montaña, que era el centro de la guerrilla en esa época, y hubo un momento en que el resto de los miembros de la Dirección Nacional del FSLN estaban en la cárcel, en el exterior o muertos, y Modesto era el símbolo de la resistencia sandinista contra la dictadura somocista.

Pero por su personalidad, es un poco más tímido, es menos ambicioso y no es histriónico, y porque no le gustaba lidiar con sectores opositores o de clase alta, lo que se llamaba la burguesía, o no le interesaba lidiar con Estados Unidos, él no se postuló o peleó para ser coordinador de la junta de gobierno. Por lo menos él pudo haber sido uno de los contendientes.  El trabajo del gobierno requería de una persona que estuviera dispuesta a lidiar con los opositores al FSLN y a la Revolución.  Henry Ruiz no estaba hecho para eso, era pro-soviético, venía de la Patricio Lumumba, y le gustaba tratar con Cuba, la Unión Soviética y el sistema socialista.

Edén Pastora, [9] el comandante Cero, también era bien famoso en Nicaragua, quizá el más famoso de todos después del asalto al Palacio Nacional a finales de agosto de 1978, pero como había abandonado la lucha por muchos años para dedicarse a la vida privada, el FSLN no lo puso en la DN, ni siquiera lo hizo ministro.  A Edén le gustaba figurar, era histriónico, y hubiera querido tener posiciones más altas en el liderazgo del gobierno y del FSLN.  Por sus ambiciones de poder y por cuestiones de ideología, ya que en las estructuras de dirección del FSLN se rumoraba que era socialdemócrata y que podía ser apoyado por Omar Torrijos y Carlos Andrés Pérez para cambiar el rumbo marxista-leninista de la revolución, la Dirección Nacional del FSLN siempre trató de controlarlo.

Al triunfo de la Revolución fue viceministro del Interior y viceministro de Defensa y Jefe de la Milicias Populares Sandinistas, bajo la dirección de Tomás Borge y Humberto Ortega, que estaban en un nivel más alto que él en la jerarquía del FSLN.  Ahí estuvo Edén Pastora en puestos que, para él, eran de segunda importancia hasta que se fue del país en 1981.

Tomás Borge era el militante con más trayectoria continua en el FSLN, había sido amigo de juventud y compañero de lucha de Carlos Fonseca y era uno de los pocos fundadores que había llegado vivo al triunfo de la Revolución.   No pertenecía a la tendencia Tercerista, que era la que había tenido la estrategia correcta para derrotar al somocismo. Pero a él se le asignó un cargo muy importante: el de la defensa de la Revolución.  A él lo nombraron miembro de la Comandancia General del Ejército Popular Sandinista con el cargo de Comandante Adjunto, y ministro del Interior, y estaba a cargo de la Seguridad del Estado y la policía.

Tomás Borge también tenía ambiciones de poder, pero él era el único miembro de la DN sobreviviente que había estado presente cuando expulsaron a los miembros de la tendencia proletaria y había confrontado a Luis Carrión y Roberto Huembes. [10] La Dirección Nacional de los años ochenta, que se componía de nueve miembros, tres de cada tendencia, tomaba decisiones por mayoría, es decir, que con cinco votos se tomaba una decisión. Los miembros de la DN de las otras tendencias, la Tercerista y la Proletaria, siempre tuvieron miedo de darle mucho poder a Tomás, y ellos se aliaban para controlarlo.

Por ejemplo, como Tomás Borge tenía a cargo la Seguridad del Estado, los miembros de la DN de las otras tendencias le mandaron a Luis Carrión, que era de la tendencia Proletaria, a vigilarlo. Lo nombraron viceministro del Interior, Tomás Borge era el ministro.  Para las elecciones de 1984 Tomás quería ser presidente pero el resto de la DN prefirió a Daniel.  Según Róger Miranda Bengoechea, que fue asistente de Humberto Ortega, en la reunión donde se decidió que Daniel iba a ser el candidato a presidente, este ganó 8 votos de 9: el único que se abstuvo y que no votó por Daniel fue Tomás Borge.[11]

Víctor Tirado López era otro de los veteranos del FSLN, con mayor trayectoria que Daniel, pero era mexicano y eso le limitaba su ascenso en la política nicaragüense.

Humberto Ortega, que fue uno de los principales artífices de la estrategia insurreccional y el que coordinó la insurrección final contra la dictadura de Somoza en 1979, se quedó a cargo de las fuerzas armadas, como Comandante en Jefe del Ejército Popular Sandinista, uno de los puestos más importantes en una organización militar que acababa de ganar una guerra.

A Daniel, que tendía a ser más callado y que, por lo tanto, escuchaba y podía lidiar con gente con la que no estaba de acuerdo, y estaba dispuesto a hacerlo, la DN lo escogió como representante del FSLN en el gobierno, que al triunfo de la Revolución, presidía la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN).  Así llegó Daniel a ser coordinador, no jefe, no presidente, de esa junta.

Es importante recordar que en el sistema marxista-leninista, soviético, chino o cubano, el partido está por encima del gobierno (en realidad, está por encima del pueblo, o sea que, el pueblo no es soberano).  Cuando a Daniel lo pusieron al frente del gobierno, no lo estaban poniendo por encima de la Dirección Nacional.  A las reuniones de la JGRN podía llegar cualquier miembro de la DN en representación del FSLN, como muchas veces pasó, porque ese puesto no le pertenecía a Daniel como un dirigente, sino que a la DN, y él solo era el representante de ese cuerpo colegiado.  En los años ochenta, aun cuando Daniel era presidente, él no estaba por encima de la DN.

Como la victoria no había sido solo producto de la lucha militar del FSLN, sino que había habido una negociación con EEUU y una alianza con lo que se llamaba en ese entonces la burguesía, el FSLN creó un gobierno de unidad nacional, con Violeta Barrios de Chamorro y Alfonso Robelo en la JGRN, algunos miembros de la burguesía en el Consejo de Estado y con ministros como Bernardino Larios en Defensa.

[12] El FSLN, para aislar a Somoza, decidió atraer a los sectores de la burguesía nicaragüense y para lograrlo se comprometió a implementar una política de no alineamiento, economía mixta y pluralismo político.  Esto también servía para contrarrestar una eventual invasión de EEUU y sus aliados para prevenir el triunfo del sandinismo.  Pero esto era una concesión, no era el proyecto que el FSLN quería implementar.

El FSLN sabía que el objetivo de la delegación norteamericana y la burguesía nicaragüense en las negociaciones era prevenir la instalación de un gobierno “comunista” una vez que cayera Somoza.

En esa negociación con EEUU se había acordado que Somoza renunciaría y que el congreso elegiría un presidente que a su vez le entregaría el poder a la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.  Otro de los acuerdos era que la Guardia Nacional (GN) de Somoza y el FSLN se fusionarían y crearían un ejército nacional.  Somoza renunció y eligió a Francisco Urcuyo Maliaños para sucederle, y este, en vez de entregarle el poder a la JGRN, decidió continuar la guerra.  El FSLN entonces llamó a tomarse Managua y la GN se desmoronó, déjándole todo el poder al FSLN.

Para el FSLN, la dictadura somocista, Estados Unidos y la oposición no marxista, o burguesa, eran la misma cosa.  Cuando Urcuyo Maliaños decidió quedarse en la presidencia y continuar la guerra, la DN consideró rotos todos los acuerdos que había hecho con ellos.

Decir que todos los acuerdos se rompieron significa que el FSLN no se sentía obligado a seguir la política de no alineamiento, economía mixta y pluralismo político porque esta había sido una concesión que le había hecho a la burguesía y a los Estados Unidos para aislar a Somoza y derrocarlo.

FSLN pretendíó implementar el modelo cubano

A partir del desmoronamiento de la GN, todos los miembros del gobierno que no eran del FSLN y los partidos que no estaban de acuerdo con el sistema de gobierno que quería implementar el FSLN, quedaron a merced de la generosidad de este.   En diciembre de 1979, la DN decidió golpear a la burguesía, expandiendo el Consejo de Estado con organizaciones que se subordinaban al FSLN y poniendo a miembros de la Dirección Nacional en ministerios importantes.  Eso llevó a que Violeta Chamorro y Alfonso Robelo, los dos representantes del sector privado y de la oposición demócrata-republicana, abandonaran la junta de gobierno.

Una vez fuera del gobierno, Alfonso Robelo intentó hacer oposición.  En marzo de 1981, él organizó una concentración de su partido en Nandaime, pero el FSLN le echó las turbas y logró que no se hiciera la concentración.  Desde ese momento, quedó claro que el FSLN no iba a permitir que ningún grupo o partido opositor se manifestara libremente. ¿Por qué?

Porque el FSLN no derrocó a la dictadura somocista, como se puede ver en el ensayo sobre Carlos Fonseca, para instaurar un sistema democrático-liberal republicano, sino para hacer una revolución social (en ese entonces, estas dos opciones se consideraban incompatibles).  El FSLN recibió apoyo de Costa Rica, Panamá, Venezuela y Cuba para derrocar a la dictadura, pero el 26 de julio de 1979, una delegación de comandantes fue a agradecerle a Fidel Castro por la ayuda.  No hubo un viaje de agradecimiento a la Costa Rica de Rodrigo Carazo Odio ni a la Venezuela de Carlos Andrés Pérez.  Al primer aniversario de la Revolución el invitado de honor fue Fidel Castro.

El modelo cubano era el que el FSLN pretendía implementar como lo dice el documento de la Asamblea de Cuadros Rigoberto López Pérez, que se realizó en septiembre de 1979. [13]  Solo que pensaba implementarlo gradualmente porque la Dirección Nacional consideraba que no había condiciones para hacerlo abruptamente.

Por ejemplo, el FSLN necesitaba en un primer momento a la empresa privada porque no tenía capacidad para manejar todas las empresas del país.  En la primera fase, el FSLN se propuso consolidar el poder, y decidió que eso conllevaba las siguientes tareas:  1) estructuración del partido, de las organizaciones de masas, el ejército y la policía; y 2) ejercer el control estatal sobre la banca, el comercio exterior y el sector agropecuario.

El modelo de democracia liberal, republicana, como el de Costa Rica, estaba fuera de la discusión.  El 23 de agosto de 1980 vino Rodrigo Carazo Odio a Managua al cierre de la Cruzada Nacional de Alfabetización y en su discurso le pidió al FSLN que hiciera elecciones libres.  Humberto Ortega le contestó que no iba a haber elecciones en Nicaragua para rifar el poder, que el poder ya estaba en manos del FSLN.  En realidad, Humberto dijo que estaba en manos del pueblo, pero nadie le había preguntado al pueblo por su opinión.

El FSLN decidió hacer elecciones en 1984. Bayardo Arce en una conferencia que le dio al Partido Socialista de Nicaragua en mayo de 1984 les dijo que el FSLN iba a hacer elecciones porque estaba siendo presionado por los Estados Unidos para hacerlas y que con ellas le quitaban “a la política norteamericana uno de los factores justificativos de agresión contra Nicaragua”. [14]

Para entonces ya Daniel era el que tenía más experiencia en el gobierno. Tomás quería ser presidente y tenía la ventaja de que era mejor orador que Daniel, pero la DN escogió a Daniel, como se mencionó anteriormente.

Esa campaña electoral cimentó el lugar prominente que Daniel iba a tener en el FSLN a partir de entonces.  La campaña sirvió para hacerlo una figura nacional, alguien que la mayoría de los nicaragüenses sabía quién era, un nombre reconocido en cualquier comarca, en cualquier caserío. A partir de ese momento, Daniel comienza a tener liderazgo propio.

Daniel tenía una cualidad y era que le gustaba ir a visitar al pueblo.  Visitaba barrios, caseríos, centros de trabajo.  Ese contacto con el pueblo, especialmente con el pueblo sandinista, le sirvió para fortificar su liderazgo.  Otros dirigentes eran burócratas y no salían de sus oficinas.  En la década de los noventa Daniel siguió haciendo lo mismo y mantuvo visibilidad y conseguía cobertura en los medios de comunicación.

Él debió haberse dado cuenta de que una vez que llegó a la presidencia en el 2007 y se encerró en El Carmen, su liderazgo se mermaría y perdería contacto con la realidad; debió haber tomado el ejemplo de Fidel Castro, que una vez que no pudo salir a estar en contacto con el pueblo, le pasó las funciones del partido y el gobierno a Raúl Castro.

Elecciones de 1984 ilegítimas

Las elecciones de 1984 tuvieron problemas de legitimidad porque en realidad no fueron libres, y el candidato más fuerte, Arturo Cruz, se salió de la contienda, ya sea por sugerencia de la CIA que le dijo que con su participación las legitimaría y Estados Unidos no quería legitimarlas, o porque realmente consideraba que no eran libres y que no valía la pena participar en ellas.

Arturo Cruz sí hizo algunas propuestas para que fueran legítimas. Por ejemplo, propuso que se pospusieran y que se hicieran en libertad, sin censura de prensa y sin acoso de las turbas sandinistas.  Pero el FSLN le tenía miedo a las elecciones y no estuvo de acuerdo.

Por esa falta de legitimidad, las elecciones no resolvieron el conflicto y la guerra continuó, causando muerte y desolación y el colapso de la economía, lo que obligó al FSLN a buscar acuerdos con las fuerzas militares que se le oponían como, por ejemplo, MISURASATA y la Resistencia Nacional o Contra.

A nivel internacional la situación no le era favorable a la Revolución. La Unión Soviética estaba en la bancarrota, Gorbachov había llegado al poder y no estaba dispuesto a seguirle ayudando a Nicaragua.  El FSLN, para resolver la crisis y la guerra, se comprometió a hacer elecciones libres.

Esas elecciones, las de 1990, se hicieron con el sistema electoral de la Constitución de 1987 y de la Ley Electoral de 1989.  ¿Qué tan democrático era el sistema que esas leyes concebían?  Las elecciones y la subscripción popular en las elecciones municipales eran elementos democráticos, pero también había elementos no-democráticos como el hecho de que la presidencia era bien fuerte, y que a los diputados no los elegía el pueblo directamente, sino que el pueblo votaba por un partido, que era el que establecía una jerarquía de candidatos a diputados, y como el jefe o los jefes del partido eran los que establecían esa jerarquía, ellos tenían asegurada la lealtad de los diputados al jefe, no al pueblo.

También la Constitución establecía que el presidente que perdiera la elección se iba a convertir en diputado, manteniendo el sistema caudillista (así Daniel o cualquier otro político que perdiera seguiría en el poder y podía llegar a ser jefe del partido en el congreso).

Es importante hacer una digresión aquí para no perder de vista el modelo político-económico que el FSLN pretendía imponer en Nicaragua.  La Constitución de 1987 no garantizaba el derecho inalienable a la propiedad privada.  El artículo 44 garantizaba el derecho a la “propiedad personal” y el 103, aunque mencionaba la propiedad privada, la nombraba en segundo lugar, y la supeditaba “a los intereses superiores de la nación”. [15] El derecho inalienable a la propiedad privada se garantizó en las reformas a la Constitución de 1995, que promovieron los sandinistas democráticos. [16]

Otro tema que es necesario destacar es el de la concepción de democracia participativa que Carlos Fonseca y otros líderes incluyeron en el Programa Histórico del FSLN.  Daniel seguramente leyó el programa, aunque no se sabe qué contribuciones hizo para su elaboración.  Matilde Zimmermann dice que los que estaban trabajando en él se lo hicieron llegar a los encarcelados (Daniel estaba en la cárcel en ese tiempo).

[17] Antes del triunfo de la Revolución, el FSLN se comprometió a establecer un sistema de democracia participativa.  Los dirigentes del FSLN en los años ochenta hablaron de democracia participativa y se hacían asambleas en los centros de trabajo, en las escuelas, se hacían De Cara al Pueblo, que eran asambleas del pueblo en las que participaba Daniel. Pero aun así no había realmente democracia participativa porque esta requería de que existiera una cultura democrática en Nicaragua y que el pueblo tuviera suficiente educación para discutir políticas públicas o propuestas de leyes.  Además, dándole el beneficio de la duda al FSLN, este no tenía un sistema que recogiera las opiniones del pueblo y que las tabulara y priorizara; dándole el costo de la duda, los cuadros del FSLN actuaban en las asambleas para reforzar las propuestas que la dirección quería que se implementaran, ahogando las voces que disentían.

Después de la derrota electoral de 1990

Volviendo a las elecciones, en 1990 el FSLN volvió a lanzar a Daniel.  El FSLN no creía que iba a perder esas elecciones y quería evitar otra situación de falta de legitimidad, como lo que pasó con las elecciones de 1984.  Entonces hizo unas elecciones libres y honestas.  Los resultados ya se saben, el FSLN perdió y le entregó la presidencia a doña Violeta Barrios viuda de Chamorro, que había sido de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional en 1979.  Esta campaña siguió consolidando el liderazgo de Daniel dentro del FSLN, especialmente para una nueva generación de militantes sandinistas.

También es importante recalcar otro elemento que contribuyó a consolidar el liderazgo de Daniel en el FSLN.  La guerra de la Resistencia o de la Contra de los años ochenta tuvo causas internas, pero el involucramiento de los Estados Unidos contribuyó a crear un fuerte sentimiento antiestadounidense entre algunos sandinistas y contribuyó también a la militarización del FSLN, esta vez con Daniel Ortega como jefe del sandinismo.  En ese ambiente de confrontación, los elementos más radicales y militaristas lograron consolidarse dentro del partido.  Para ellos, toda crítica era un ataque y una conspiración contra el FSLN.[18]  En el código y la mentalidad militar, al jefe se le obedece, no se le discuten las órdenes.

Después de la pérdida de esas elecciones, la mayoría de los sandinistas quedaron desempleados y se fueron a buscar cómo rehacer su vida. Muchos regresaron a la universidad, que la habían dejado para incorporarse a lucha o al gobierno en los ochenta.  Dos miembros de la Dirección Nacional, Jaime Wheelock y Luis Carrión, fueron a sacar una maestría a la Universidad de Harvard. Tomás Borge los criticó fuertemente por haber ido a estudiar al exterior.  Otros sandinistas, como los diputados, se quedaron en la política, y otros se dedicaron a sus negocios y a hacer trabajo político.

Daniel se dedicó a hacer trabajo político, a gobernar por la fuerza desde abajo.  Los militantes sandinistas que vivieron esa época reconocen en Daniel al líder que luchó a la par de ellos. Mientras el FSLN se mantuvo en la oposición, Daniel lideró la oposición a las medidas neoliberales de los gobiernos de turno e hizo demandas sectoriales (como el del 6% para las universidades) por medio de movilizaciones y asonadas.

Daniel comenzó a moldear el partido a su manera

En 1991 se hizo el primer congreso del FSLN y Daniel fue elegido a la cabeza de una lista o plancha que incluía a todos los antiguos miembros de la Dirección Nacional, menos Carlos Núñez, que había fallecido, y Humberto Ortega, que se quedaba en el ejército. La nueva DN incluyó a Sergio Ramírez y René Núñez.

Esta elección demostró el carácter antidemocrático del FSLN. En vez de ser una elección basada en principios democráticos, en la que se elegía a una persona para un puesto, Daniel y la gente que lo apoyaba decidieron hacer elecciones por plancha o lista, o todos o nadie.  Daniel seguramente iba a salir elegido como miembro de la Dirección Nacional o Secretario General, pero es casi seguro que no todos los que habían sido miembros de la DN iban a salir elegidos.

La plancha encabezada por Daniel fue la ganadora. Los partidarios de la propuesta de elegir a la DN en plancha tenían miedo de que los militantes votaran en contra de los dirigentes que habían conducido al FSLN a la derrota.  Por eso es que este tipo de elecciones es antidemocrática, ya que en un partido democrático se tiene que rendir cuentas.  Justamente para eso son las elecciones, para quitar a los que no funcionan.

A partir de ese congreso Daniel comenzó a moldear el partido a su manera.  En el segundo congreso del FSLN en 1994, Daniel maniobró para deshacerse de varios de los dirigentes históricos que no lo apoyaban, haciéndoles la misma jugada que el FSLN le hizo a la burguesía en 1979: expandió la DN para hacerla más “democrática” con dirigentes de organizaciones populares y dirigentes regionales del FSLN, que eran gente que se le subordinaba.

Daniel seguía interesado en continuar a la cabeza del partido y en llegar a la presidencia, si no hubiera seguido siendo el único candidato del FSLN a la presidencia desde los noventa hasta el 2006. Los sandinistas democráticos le estaban disminuyendo sus chances de llegar y mantenerse en la presidencia con las reformas que le querían hacer a la Constitución de 1995.  Estos proponían cambios que eran inaceptables para alguien que quería llegar a la presidencia de cualquier manera y quería mantenerse en ella: prohibían ejercer la presidencia por dos periodos consecutivos, establecían la segunda vuelta si ninguno de los candidatos a la presidencia ganaba al menos 45% de los votos, meta que Daniel no había podido conquistar, y prohibía la elección de los parientes del presidente que estaba ejerciendo en el periodo en que se hacía la elección. [19]  Además, estas reformas le daban nuevos poderes a la Asamblea Nacional y se los reducían a la presidencia. [20]

Paradójicamente, esas reformas incluyeron un cambio que después benefició a Daniel Ortega: los consejos electorales, que antes los nombraba el Consejo Supremo Electoral, pasaron a ser nominados, y prácticamente nombrados, por los partidos políticos.  Los partidos políticos con mayor fuerza electoral eran el FSLN y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) de Arnoldo Alemán, ambos partidos autoritarios, liderados por caudillos.

Después del segundo congreso, el FSLN prácticamente dejó de ser un partido y se convirtió en un culto alrededor de la figura de Daniel.  En 1995, el ala que quería democratizar el país y el partido se separó del FSLN y fundó el Movimiento Renovador Sandinista (MRS).  Por supuesto que ellos también habían contribuido al ascenso de Daniel Ortega al poder y no habían hecho ningún esfuerzo por democratizar el país en los años ochenta.  Esta conversión democrática de un sector del sandinismo, especialmente de sus intelectuales, fue el resultado del colapso del sistema soviético: entonces quedó claro que el sistema soviético no funcionaba y que amplios sectores de la población que vivían bajo ese sistema estaba en contra del mismo y no tenían instituciones para que sus voces se escucharan, ni mecanismos para cambiar el gobierno.

Una de las molestas del sandinismo histórico es que Rosario Murillo, no solamente los apartó sino que los mandó lejos de toda incidencia en el partido

 Al decir culto no se quiere decir que el FSLN fuera monolítico desde que Daniel y Rosario Murillo se convirtieron en los líderes del mismo.  Eso fue el resultado de un proceso. Al comienzo había varios grupos.  Cuando Daniel se convirtió en el líder único del FSLN, los grupos que existían en el partido, como los históricos y los nuevos, solo reconocían el liderazgo de Daniel; los históricos, por ejemplo, no reconocían el liderazgo de Rosario Murillo.  Daniel tenía la capacidad de aglutinar a todos los sectores que existían dentro del FSLN, y esa capacidad la ha mantenido hasta la fecha, por lo menos hasta el 2018.

También hasta la fecha ha mantenido la capacidad de aglutinar a los aliados del FSLN, como las fuerzas armadas, que no son lo mismo que el FSLN, y a los otros aliados como la empresa privada y los dirigentes de los partidos políticos tradicionales.  Nadie en el FSLN tenía ni tiene esa capacidad.  Algunos sectores de la empresa privada rompieron la alianza con el FSLN hasta después del levantamiento de abril del 2018.

Zoilamérica acusa a Daniel de haberla abusado sexualmente

Rosario Murillo logró consolidar su lugar de liderazgo en el FSLN con el caso de hija. En 1998, cuando Zoilamérica Narváez Murillo acusó a Daniel de haber abusado de ella sexualmente, Rosario Murillo tomó partido a favor de él y eso le ayudó a Daniel a sobrevivir políticamente y a ella, con el apoyo de Daniel, a tomar el timón del FSLN, convirtiéndose en secretaria ejecutiva de él, con la capacidad de decidir quién hablaba con él y quién no.

Pero este caso también dividió a los sectores de izquierda en Nicaragua.  Los sandinistas democráticos y las feministas le creyeron a ella y condenaron a Daniel, pero la mayoría de los militantes del FSLN se puso de parte de él y creyó que la acusación era una maniobra más de los que se oponían a Daniel.

De 1994, cuando se dio el segundo congreso del FSLN, al 2018, cuando se dio el levantamiento de abril, hay mucho trecho, y en el camino los grupos fueron perdiendo fuerza. Los sandinistas históricos que se quedaron con Daniel se fueron envejeciendo o muriendo, y el poder que ellos tenían como grupo desapareció.  Otros fueron apartados por Rosario Murillo que fue la que comenzó a micromanejar al FSLN y a integrar a los nuevos miembros a la organización.

Hasta que hubo el levantamiento de abril de 2018 fueron a buscar a los históricos que los tenían olvidados. Ya para entonces el FSLN no era un partido en el que se debatía y se discutían programas y estrategias, sino que era un culto en el que si un militante cuestionaba la línea que venía de arriba podía ser expulsado y hasta podía no recibir la prebenda más importante para ellos: un puesto en el gobierno.

Ya no se permitía la disensión.  Huérfano de ideología, el FSLN marcha en contra de toda la tradición histórica y teórica, tanto marxista como liberal y republicana, de que la eternización en el poder de un líder no es buena ni para el partido ni para el pueblo. La teoría y la práctica de la democracia han sido para evitar que una persona acapare el poder.  Marx y Lenin estaban en contra del culto a la personalidad.  Los economistas del desarrollo tienen una ley que dice que mientras más tiempo permanece un líder en el poder, peor es para el desarrollo del país. La gente del FSLN desconoce todo esto.

En 2006, Daniel logró conquistar la presidencia otra vez. Una vez en la silla presidencial procedió a destruir con celeridad las incipientes instituciones republicanas que se habían creado durante el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro. Con celeridad porque entonces se hizo de prisa. El proceso de destrucción de las mismas comenzó desde antes que Daniel llegara a la presidencia en el 2007, con el gobierno de Arnoldo Alemán. Daniel solo aceleró el proceso de destrucción de instituciones.

El pacto que hizo con Arnoldo Alemán le dio la oportunidad a Daniel para lograr su meta de llegar a la presidencia.  Las reformas constitucionales que los dos caudillos pactaron se aprobaron en el año 2000. Estas incluían la reducción del mínimo requerido para ser elegido presidente que pasó de 45% a 35% de los votos válidos si la diferencia entre los candidatos ganadores de los dos primeros lugares era igual o mayor que 5%. Según David Close, Daniel había recibido 37.6% de los votos en 1996 y 42.3% en el 2001. [21] La estrategia de Daniel fue rebajar el porcentaje requerido para ser elegido presidente en vez de diseñar un programa que ampliara su base y convenciera a la mayoría de los nicaragüenses.

Desde ahí se nota que no era un demócrata. Como el FSLN es un culto y no una organización democrática, para ellos es suficiente llegar al poder con el apoyo de prácticamente un tercio del electorado y una vez en el poder controlar todas las instituciones.

En ese pacto los dos caudillos, Alemán y Daniel, se repartieron los puestos en la Corte Suprema de Justicia y el Consejo Supremo Electoral, destruyendo de esta manera la independencia de esas instituciones.  Los dos caudillos obviamente no son republicanos ni demócrata liberales.

Alemán y Daniel se repartieron los puestos importantes en las instituciones del Estado nicaragüense para controlarlas. Pero Alemán, aunque era caudillo, quizá porque por razones políticas no podía reelegirse o porque es liberal (los verdaderos liberales respetan el Estado de derecho), se sintió en la obligación de respetar el artículo de la Constitución que prohibía la reelección, y tuvo que pasarle la batuta a otro y se la pasó a Enrique Bolaños. Alemán iba a quedar de diputado en la Asamblea Nacional, desde donde pensaba seguir fungiendo como jefe del partido.

El gobierno de Bolaños, que se sintió compelido por la comunidad internacional para combatir la corrupción, procesó legalmente a Alemán, quien había sido acusado de corrupción, y el FSLN aprovechó esa oportunidad para disminuirle el poder al quitarle la inmunidad que tenía como diputado.  Más tarde, una jueza sandinista lo declaró culpable y lo condenó a veinte años de cárcel.  Para evitar estar en la cárcel, Alemán se convirtió en un peón de un juego de ajedrez que controlaba Daniel y en el que aquél tenía que hacer lo que éste le demandaba.

Un regalo que sin querer Alemán le dio a Daniel ocurrió en las elecciones de 1996.  En esas elecciones hubo una serie de irregularidades, y la gente del FSLN considera que hubo un fraude electoral, y que el FSLN realmente ganó esas elecciones.  Si eso es cierto o no, es difícil de saber, ya que el sistema electoral nicaragüense no es transparente, pero eso quedó en la conciencia de la militancia del FSLN.  Este hecho tuvo enormes repercusiones dentro de las filas del FSLN.

De esta experiencia tanto Daniel como los militantes del FSLN aprendieron que las elecciones no tienen que ser perfectamente limpias y honestas para que sean aceptadas por los poderes fácticos: los empresarios, los dirigentes de los partidos políticos, las organizaciones multilaterales internacionales.  Y ellos, que no estaban de acuerdo con la democracia liberal y representativa, procedieron a deshacerse de ella.

Con oposición dividida y debilitada, Daniel llega a la presidencia

Otro factor que contribuyó a que Daniel ascendiera y se mantuviera en el poder fue la división de la oposición.  Después de la elección de Bolaños, el conflicto entre este, que era también contendiente a jefe del partido en virtud de su posición de presidente, y Alemán, el caudillo del partido, dividió y, por lo tanto, debilitó al Partido Liberal Constitucionalista.  En el 2006, los liberales fueron a las elecciones divididos.  Juntos hubieran ganado, ya que el Partido Liberal Constitucionalista ganó 27.1% de los votos y la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) 28.3%; Daniel ganó solo con el 38% de los votos.

Con una oposición dividida y debilitada, Daniel no tuvo obstáculos para instaurar su modelo político-económico-militar. Lo que Daniel ha hecho desde la presidencia para desmantelar el incipiente sistema democrático liberal y republicano está ampliamente documentado en Nicaragua: Navigating the Politics of Democracy de David Close; en Nicaragua y el FSLN (1979-2009): “¿Qué queda de la revolución?” editado por David Close y Salvador Martí I Puig; y en “El régimen de Ortega: ¿Una nueva dictadura familiar en el continente?” editado por Edmundo Jarquín.

Basta decir que el gobierno de Daniel en vez de promover la separación de poderes se dedicó a controlar todos los poderes del Estado; en vez de promover elecciones libres y honestas se dedicó a controlar el sistema electoral y a eliminar la observación electoral internacional lo que le quitó transparencia al proceso electoral; en vez de organizar elecciones competitivas se dedicó a quitarle la personería jurídica a cualquier partido que podría ser un rival serio en las elecciones; en vez de permitir el derecho a la libre movilización de la oposición se dedicó a intimidar y a reprimir cualquier actividad pública que esta quería hacer.  Lo único que permitió hasta antes del levantamiento de abril fue la libertad de prensa.  Libertad de expresión no había, la gente tenía miedo de hablar por temor a represalias por parte de los militantes del FSLN.

Elecciones del 2016 no se consideraron legítimas

Así se llegó hasta las elecciones del 2016, que no se consideraron legítimas por amplios sectores del pueblo nicaragüense y de la comunidad internacional por las siguientes razones:

En primer lugar, porque de acuerdo a la Constitución que prohíbe la reelección, Daniel Ortega no debería haberse postulado como candidato, pero una Corte Suprema de Justicia controlada por él, le autorizó participar.

En segundo lugar, las elecciones no fueron competitivas: el gobierno de Daniel Ortega, que controla la Corte Suprema y el Consejo Supremo Electoral (CSE), sacó de la contienda electoral al Partido Liberal Independiente (PLI), la segunda fuerza opositora, y a la Coalición Nacional por la Democracia.  Una de estas dos fuerzas políticas quizá pudo haber derrotado a Daniel (eso no lo sabemos pero si hubieran dejado participar a estos dos partidos en las elecciones nos hubiéramos dado cuenta y las elecciones hubieran tenido legitimidad).

En tercer lugar, como resultado de esta última decisión, la oposición llamó a abstenerse en las elecciones y se sabe que la abstención fue alta, la oposición calcula que fue superior al 70%, el Consejo Supremo Electoral (CSE) que fue del 32%. [22] El CSE dijo que Daniel ganó el 72% de los votos de los que participaron, aunque no se sabe la cifra exacta porque no hay transparencia en el proceso electoral.  Como no hay transparencia, no hay confianza en las cifras que presentó el CSE y, por lo tanto, las elecciones perdieron legitimidad frente a la población.

En cuarto lugar, no hubo observación electoral internacional.  A último momento, el gobierno invitó a la Organización de Estados Americanos (OEA) para que “acompañara” el proceso electoral.  La OEA aprobó el proceso electoral pero señaló que había habido irregularidades que tenían que corregirse. [23] El resto de la comunidad internacional como el Centro Carter, la Unión Europea, Estados Unidos, consideraron que las elecciones no habían sido legítimas. [2]

La “democracia cubana” y otras incoherencias de Daniel

La democracia no era el tema número uno de los discursos de Daniel en los ochenta.  Y aunque hablara de ella, hacer un análisis de sus discursos en esos años no necesariamente nos va a ayudar a entender su pensamiento sobre la democracia porque es difícil distinguir entre su pensamiento y el del resto de los miembros de la DN. Pero en un discurso que dio en 1987 se refirió al pluralismo político y la libertad de expresión y dio a entender que, a raíz de los Acuerdos de Esquipulas, él los iba a respetar.

En esa ocasión dijo que iba a respetar la libertad de expresión, de prensa, de asociación y movilización.[25]  Pero tampoco descartó el uso de las turbas, que se usan como grupos de choque para no dejar que los opositores se manifiesten libremente, y estigmatizó a la oposición llamándola “la derecha” y diciendo que era un instrumento del imperialismo.  En otras palabras, según él, la oposición no representa intereses legítimos del pueblo nicaragüense.

 De los noventa para adelante, ya él hablaba lo que pensaba y no tenía que seguir la línea del resto de miembros de la DN. En una comparecencia de Daniel en La Habana en el año 2009, él explicó su posición con respecto a la democracia.  En esa ocasión dijo lo siguiente:

Hubo una intervención muy buena del presidente Rafael Correa, cuando dice: “Elecciones no significan democracia.” Se fue al fondo, “elecciones no significan democracia”; porque ahí tenemos un punto de fondo en el debate de la mal llamada democracia en América Latina y el Caribe, donde se quiere desconocer la democracia cubana.

En Cuba hay democracia, y una democracia en la que no se divide al pueblo, porque en las democracias que nos han impuesto a nosotros, desde el momento que se propician partidos, se está propiciando la división de los pueblos, división que ha llevado incluso a guerras entre partidos. La historia de América Latina está plagada de guerras entre partidos, y todo esto, sencillamente, porque esas son las directrices del imperio. La democracia es esa y esa es la que hay que aplicar.

El pluripartidismo no es más que una manera de desintegrar a la nación. Ese es el pluripartidismo, desintegrar a la nación, confrontar a la nación, dividir a la nación, dividir a nuestros pueblos.

Cuba tiene un modelo donde no se divide al pueblo cubano entre verde, rojo, amarillo y anaranjado. No, simplemente es el pueblo cubano, sus ciudadanos, sin esas banderas partidistas y sin esas campañas donde juegan los intereses de los grandes capitales. El pueblo cubano es el que elige a sus autoridades, sin la estridencia de las elecciones en las democracias burguesas impuestas por Occidente, son impuestas porque ahí están los yankis, los europeos en una misma dirección. ¿Por qué? Porque es la mejor manera de dominarnos. [26]

Ahí expresada con toda claridad está su concepción de la democracia: elecciones no significan democracia y el pluripartidismo es un arma del imperialismo para dominar a los pueblos.

Daniel no explicó por qué el sistema cubano era o es democrático y, por eso no se puede saber con exactitud cómo define él la democracia y cómo cree que se debe estructurar un sistema democrático.  Él se contradijo cuando dijo que Cuba es democrática porque “el pueblo cubano es el que elige a sus autoridades” y cuando antes había dicho que las “elecciones no significan democracia”.  ¿Qué quiso decir con eso?  Como muchas de sus peroratas, esta también fue incoherente.

Los científicos sociales que dicen que las elecciones no significan democracia tienen en mente la idea de que las elecciones son una condición necesaria pero no suficiente para que haya democracia.  Por ejemplo, el argentino Guillermo O’Donnell junto con el estadunidense Philippe C. Schmitter han definido la democracia de esta manera:  “El principio que guía a la democracia es el de la ciudadanía.  Esto significa que uno tiene derecho a ser tratado como igual por otros seres humanos en lo que concierne a la toma de decisiones colectivas y la obligación de los gobernantes a rendir cuentas y a ser accesibles a todos los miembros del cuerpo político…No existe un número exacto de instituciones para definir la democracia…Pero los actores contemporáneos creen que existe un número mínimo de procedimientos para que un sistema pueda ser considerado una democracia política: el voto secreto, el sufragio universal de los adultos, las elecciones periódicas, la competición entre los partidos políticos,  la libertad de asociación y de acceso a esas asociaciones, y la rendición de cuentas por parte del ejecutivo.”

O sea que para que haya democracia deben existir, además de las elecciones, otras instituciones como libertad de asociación y de prensa, competición entre los partidos políticos, etc.  Y las elecciones deben ser libres, honestas, competitivas y periódicas.  Como en Cuba no existen esas otras instituciones y las elecciones no son libres y competitivas, se puede decir que en Cuba realmente no hay democracia.  Pero Daniel no elaboró un concepto claro de democracia.

Lo que quedó claro de su intervención es que para Daniel, lo que comúnmente se llama democracia, el pluripartidismo, como lo dice él, es un proyecto del imperialismo para dividir y dominar a los pueblos.  Como él se considera un luchador antiimperialista, él no está de acuerdo con ese sistema.

Por lo que ha demostrado en su práctica política, Daniel prefiere un modelo autoritario como el cubano, el chino o el ruso.  Un sistema parecido al de esos países es el que él ha tratado de implementar desde que llegó a la presidencia en el 2007.

Cuando llegó a la presidencia, Daniel se sintió envalentonado por el ascenso de Hugo Chávez en Venezuela, el ascenso de la China como un nuevo poder mundial con un modelo diferente al de Occidente, el desafío de la Rusia de Putin a los Estados Unidos y Europa, y la supuesta decadencia de los Estados Unidos y Europa, que son los más grandes exponentes del sistema democrático liberal o burgués.

 

El levantamiento de abril del 2018 y el “golpe de Estado”

Sorprende a Daniel y su respuesta fue improvisada. Al comienzo dio concesiones, cedió al diálogo e invitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pero después organizó a sus fuerzas y pasó a la ofensiva.  Desde entonces se ha propuesto destruir al movimiento social que quiere refundar Nicaragua.  El tipo de régimen republicano democrático que los manifestantes quieren que se establezca en Nicaragua no está en su manual.

En el discurso del 19 de julio de 2018 dijo que los obispos le estaban dando un golpe de Estado porque le habían pedido que renunciara y que cambiara el Consejo Supremo Electoral, la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Nacional.  Los obispos le estaban pidiendo que desmontara su sistema sultanesco y que creara instituciones republicanas, con separación de poderes, y una Asamblea Nacional y un presidente elegidos por el pueblo en elecciones libres y honestas.  Eso era todo y eso era mucho para Daniel.

Lo que los obispos enfrentaban ere el dilema de crear instituciones democráticas con Daniel en la presidencia.  Ellos no le estaban dando un golpe de Estado, ellos estaban anuentes a resolver el conflicto en elecciones libres y honestas.  Pero desmantelar el sistema de Daniel, que se basa en el control de todas las instituciones, era el fin de su reinado porque él no cree en el sistema republicano, como el que soñó Sandino y Pedro Joaquín Chamorro.

Cuando la OEA, Estados Unidos y la Unión Europea le piden a Daniel que respete los derechos humanos, él no entiende por qué le están pidiendo eso.  Él tiene su esquema mental y esos valores no son parte de él.  Es difícil entender eso para alguien que se ha educado en la idea de que el adversario político es el enemigo que debe ser vencido o aniquilado porque no representa intereses legítimos del pueblo nicaragüense, de que la violencia es la partera de la historia y de que las sociedades resuelven sus conflictos por medio de la violencia.

Obviamente, tanto Estados Unidos como los países europeos cometen violaciones a los derechos humanos y nadie les pide cuenta, pero si en las protestas en esos países hubiese decenas de ciudadanos muertos, los líderes se verían forzados a renunciar.  Eso es así porque, como dice Guillermo O’Donnell y Philippe C. Schmitter,  en una democracia  “uno tiene derecho a ser tratado como igual por otros seres humanos.  Esto es algo que no cabe en la mente de los que no son demócratas.  Históricamente y en la actualidad, las ideologías antidemocráticas se han basado en que las mujeres no son iguales a los hombres, que los negros y los indios no son iguales a los blancos, que los de determinada religión o ideología no son iguales a nosotros.  La democracia implica ser tratados como iguales, en el voto, en la emisión de opiniones.  Implica el respeto a los individuos y a las minorías.  Si alguien es demócrata, especialmente un líder, se puede notar en el lenguaje que usa cuando habla de los que piensan diferente.  Si es un lenguaje de insultos, con palabras como peleles, comejenes, puchitos, entonces esa persona no está tratando a una persona diferente con respeto.  Está iniciando un proceso de deshumanización que prepara las condiciones para cualquier violencia contra los otros, es el proceso que se usó en Estados Unidos contra los negros y los nativos americanos, es el que se usó en la Alemania nazi contra los judíos.

Cuando los países del mundo occidental le piden que respete los principios de la democracia liberal y representativa, él no está dispuesto a hacer esa concesión. Para él esa es una idea foránea.   (Los países del mundo occidental sí han resuelto hasta ahora el problema de cómo resolver sus conflictos políticos de manera pacífica).

Uno de los elementos constantes en el pensamiento de Daniel Ortega es su antimperialismo y su rechazo a la intervención de los Estados Unidos en los asuntos de Nicaragua.

Él no ve a los Estados Unidos como una nación democrática liberal o como el principal cliente comercial de Nicaragua, de la que se puede aprender algo o a la que se le tiene que hacer concesiones por eso de que el cliente siempre tiene la razón.

Lo ve como un imperio que está tratando de imponer su modelo al mundo, y en eso él no está equivocado, lo cual no es un argumento en favor de eternizarse en el poder.

Y él, como don Daniel, su padre, tiene una aversión visceral hacia los Estados Unidos, y no está dispuesto a aceptar el modelo de democracia republicana que Estados Unidos propone y representa, aun cuando la mayoría de los nicaragüenses quisiera un sistema democrático-republicano.

Sobre Carlos Castro Jo

 Escritor nicaragüense nacido en Bluefields (Nicaragua); doctor en sociología y catedrático en Clark College, Vancouver, en Washington; recientemente publicó su libro “La democracia en el pensamiento de Sandino, Chamorro y Fonseca”.

 Este estudio crítico, histórico, político y sociológico, reflexiona sobre los guerrilleros Augusto C. Sandino y Carlos Fonseca y sobre el Mártir de las Libertades Públicas, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

 Este libro además viene con un epílogo sobre Daniel Ortega, donde reflexiona sobre su modelo pro cubano, el control del partido y  de Gobierno, convertidos en los últimos años en su empresa “partido – familia- estado”.

 Castro Jo también ha publicado: “Entre memes y selfis” (2018), “El pirata Morgan y otros cuentos” (2015), “Tambor del pueblo” (2013),“Insomnios y soliloquios” (2009) e “Al margen invisible” (2001).

 

Fuentes

 1

Los datos biográficos vienen de Fabián Medina Sánchez, El preso 198: Un perfil de Daniel Ortega (Managua: La Prensa, 2018); Kenneth E. Morris, Unfinished Revolution: Daniel Ortega and Nicaragua’s Struggle for Liberation (Chicago, Illinois: Lawrence Hill Books, 2010); y Humberto Ortega Saavedra, La epopeya de la insurrección, (Managua: LEA Grupo Editorial, 2004).

 2 Humberto Ortega Saavedra, La epopeya de la insurrección, p. 42.  Humberto también dice que su familia era amiga de una familia alemana en Nicaragua.

 3 No hay que subestimar el impacto que estas acciones tuvieron en el cerebro de un adolescente.

 4 Onofre Guevara López, Nicaragua: Mi lectura de su historia contemporánea, (Managua, Nic: Septiembre, 2014),

 5 Humberto Ortega Saavedra, La epopeya de la insurrección, p. 289. También Carrión, Luis.  Al final, dejamos las tesis a un lado y nos fuimos a volar verga en Mónica Baltodano, Memorias de la lucha Sandinista, III, p. 410.

 6 Ibid., pp.183-222.  También Carrión, Luis.  Al final, dejamos las tesis a un lado y nos fuimos a volar verga en Mónica Baltodano, Memorias de la lucha Sandinista, III, p. 408.

 7 Humberto Ortega Saavedra, La epopeya de la insurrección, p. 292.

 8 En los años ochenta, el FSLN copió el sistema de escuelas de cuadros de Cuba y la Unión Soviética y estableció sus propias escuelas en las que se adoctrinaba a los cuadros del FSLN en el marxismo-leninismo. 

 9 Recuerdo que en 1980 hubo un De Cara al Pueblo en Bluefields al que asistieron Daniel Ortega y Edén Pastora.  A los de la Juventud Sandinista y del Comité de Dirección Departamental del FSLN nos dijeron que seguramente a Edén lo iban a aplaudir bastante y que como él tenía ambiciones de poder seguramente se iba a levantar e iba a alzar el puño, y que la gente también se iba a levantar para aplaudirlo.   A nosotros se nos dijo que nos quedáramos sentados y  que nuestro trabajo era calmar a la gente y no aplaudir con entusiasmo.   Eso efectivamente pasó en el Gimnasio del Colegio Moravo, donde se hizo el De Cara al Pueblo, y nosotros seguimos las orientaciones.  Como la gente aplaudía con entusiasmo y Edén Pastora se quería levantar pero por disciplina no lo podía hacer, se quedó sentado hasta que Daniel le dijo que lo podía hacer.  Con ese gesto había quedado establecido quién era el jefe y quién el subordinado.  Edén Pastora se bañó de la admiración de la multitud. 

 10 Carrión, Luis.  Al final, dejamos las tesis a un lado y nos fuimos a volar verga en Mónica Baltodano, Memorias de la lucha Sandinista, III, p. 410.

 11 Toda esta información viene de Roger Miranda y William Ratliff, The Civil War in Nicaragua: Inside de Sandinistas, (New Jersey, Transaction Publishers, 1993).  Roger Miranda fue asistente de Humberto Ortega Saavedra y desertó del FSLN en 1987.

 12 Violeta Chamorro es la viuda del Pedro Joaquín Chamorro Cardenal; Alfonso Robelo era uno de los líderes de la oposición contra la dictadura de Somoza.  Bernardino Larios es un ex coronel de la GN que había organizado un complot para secuestrar al hijo de Somoza Debayle, el dictador, para forzarlo a renunciar.

 13 http://www.scribd.com/document/62224664/El-Documento-de-Las-72-Horas

 14 Federico Volpini, Desde Managua… (Barcelona: Plaza & Janes, 1987), p.  234.

15 http://legislacion.asamblea.gob.ni/normaweb.nsf/bbe90a5bb646d50906257265005d21f8/8339762d0f427a1c062573080055fa46?OpenDocument

 16 https://www.enriquebolanos.org/articulo/reforma_constitucion_nicaragua_1995_ley199

 17 Zimmermann, Matilde.  Carlos Fonseca Amador y la revolución nicaragüense. p. 154. 

 18 Yo recuerdo haber hablado con militantes sandinistas simpatizantes de Daniel cuando se dio el caso de Zoilamérica, y ellos hablaban de que era una conspiración de la derecha contra Daniel y que ellos iban a cerrar filas con su jefe

19http://legislacion.asamblea.gob.ni/normaweb.nsf/($All)/927804DC295D0AE5062573080056DA6D?OpenDocument

 20 David Close, Los años de doña Violeta, (Managua, Nicaragua: Lea Grupo Editorial, 2005), pp. 244-246.

 21David Close, Nicaragua: Navigating the Politics of Democracy, (Boulder, Colorado: Lynne Rienner Publishers, 2016), p.  100, 122.

 22 Ver el artículo El mazazo de la abstención en este sitio: http://confidencial.com.ni/mazazo-la-abstencion/

 23 http://www.oas.org/es/centro_noticias/comunicado_prensa.asp?sCodigo=C-079/17

 24 Comunicado de la Unión Europea:  http://eeas.europa.eu/delegations/cuba/15355/statement-by-the-spokesperson-on-the-final-results-of-the-elections-in-nicaragua_en;  Declaraciones del Departamento de Estado, Estados Unidos: http://ni.usembassy.gov/es/declaraciones-del-portavoz-adjunto-del-departamento-de-estado-mark-toner-sobre-las-elecciones-en-nicaragua/

 25 Daniel Ortega Saavedra, Combatiendo por la paz, (México: Siglo XXI editores, 1988), pp. 213-214

 26 http://www.cubadebate.cu/especiales/2009/04/24/comparecencia-daniel-ortega/

 27 El subrayado es del autor, así como también la traducción.  Viene de Guillermo O’Donnell y Philippe C. Schmitter, Transitions from Authoritarian Rule, (Baltimore: The John Hopkin University Press, 1986), pp.  7-8. 

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